Un trabajo mancomunado entre comunidades mapuche del sector Curileo y diversas instituciones locales, dio como resultado un proyecto de recuperación de la quínoa desde sus propiedades alimentarias, más la recuperación de la cultura ancestral y el fomento a la agricultura familiar en Vilcún.

Hace un año y medio, el trabajo del centro experimental Inia Carillanca con el municipio de Vilcún se plasmó en el proyecto «Tecnologías para potenciar el cultivo de quínoa como opción productiva para la agricultura familiar en la zona sur de Chile», respecto al manejo de semilleros en las comunidades Domingo Caniu I, Domingo Canio II, Antonio Paine I y Antonio Paine II.

«Hemos sembrado una superficie de 200 ó 400 metros cuadrados con genotipos que las mismas comunidades eligieron dentro del banco de recursos genéticos que tiene Inia Carillanca», explicó Jorge Díaz, investigador del centro experimental.

En cuanto a las expectativas del proyecto, el investigador hizo un llamado a otros organismos del Estado a acercarse, acompañar y participar de éste. «Si logramos también una buena comercialización, y aunque no sea precio destacado como se haya en el norte del país, igual puede superar de forma muy interesante a otros cultivos que son tradicionales en la zona», explicó.

Por su parte, Isabel Huencho, integrante de la comunidad Domingo Caniu II, destacó que las comunidades esperan poder vender de manera directa el producto.

A juicio de la alcaldesa Susana Aguilera Vega, dado los altos índices de obesidad que enfrenta el país, «introducir este producto en la dieta alimentaria nacional, es muy importante», relevando el impacto que tendría el hecho que Junaeb pudiera incluir la quínoa en la dieta de los niños.

Fuente: Austral Temuco.

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