Desde las vegas inundadas de lluvia viajan estos especímenes hasta los platos de los vecinos de la costa.

Cada año en esta época de inicios del invierno, los  habitantes de los sectores rurales imperialinos de Liozahue, el Manzanal  y la comunidad de Huanaco Huenchún, daban  inicio a los preparativos de la Feria del Camarón de Vega, teniendo como escenario la inundada cancha Las Liebres del sector Imperialito. Y eso era así hasta este 2020, nefasto año en el que el coronavirus ha suspendido todo lo que se le ha cruzado por el camino, y lo más probable es que esta tradicional fiesta campestre corra la misma suerte.  

Sin embargo, en los humedales del sector Imperialito ya comenzó el trabajo de las familias de camaroneros, recolectores de los humedales que con su balde y su respectiva máquina de extracción -la “bomba”- buscan por las vegas inundadas, como antaño lo hicieran sus familiares más antiguos, los sabrosos crustáceos, todavía poco conocidos en la gastronomía nacional.

RESCATE CULTURAL

La recolección de camarones es también un rescate cultural de una antigua actividad que forma parte de la identidad de la comuna y que en esta época se convierte en una importante entrada económica para las familias de ese sector rural. Es por ello que es posible ver a los camaroneros apostados en la ruta que une las comunas de Nueva Imperial con Carahue, ofreciendo sus crustáceos.

Fuente: soychile.cl – https://www.soychile.cl/

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