Reconocimiento nacional busca relevar parámetros de innovación, autenticidad, sustentabilidad y potencial de comercialización.

En el sector Candelaria en la comuna de Pucón, rodeado de bosques nativos y donde la nieve –por estos días- aún cubre los caminos, vive Egon Muñoz, un pequeño agricultor y artesano que, en su sencillo taller, da vida a originales creaciones en madera nativa. Hoy es un orgullo para La Araucanía, tras ser distinguido, junto a otros ocho creadores nacionales, con el Sello de Excelencia a la Artesanía 2016, iniciativa que busca relevar esta manifestación de la cultura, según parámetros de innovación, autenticidad, sustentabilidad y potencial de comercialización.

El reconocimiento es otorgado desde 2008 por el Comité Nacional de Artesanía, integrado por el Área de Artesanía del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Programa de Artesanía de la Pontificia Universidad Católica de Chile (delegados nacionales del World Craft Council, WCC), con el patrocinio de la Oficina Unesco de Santiago.

Troncos azumagados

Egon Muñoz (38), casado y con tres hijos, obtuvo el sello por una fuente de coigüe con un diseño y una elaboración muy particulares. “Tiene una forma muy distinta a las fuentes convencionales, porque seguí las vetas de un tronco que dejé durante un mes en medio del bosque, a la intemperie, a merced de la lluvia, los cambios de temperatura y los microorganismos, para que quedara azumagado (enmohecido). Eso le dio una tonalidad más oscura y original. Luego le di forma y le realicé terminaciones finas”, comenta.

Cuenta que se dedica a la artesanía desde 1997, que aprendió el oficio de su hermano y de otros cultores mayores de la zona y que esta línea de obras amorfas con que obtuvo el galardón la comenzó a desarrollar hace dos años: “Es una mirada artística al proceso de descomposición de la madera, a los cambios que experimenta con el tiempo y los elementos, para trabajarla antes que se pudra”.

Relata que no sabía muy bien cómo postular al sello ni de qué se trataba, y que el último día envió tres fuentes, dos de coigüe y una de raulí rojo, para ver qué sucedía. “Me sorprendió mucho cuando me dijeron que había sido uno de los seleccionados. Yo vivo de la artesanía y espero que esto me dé más visibilidad para vender mi trabajo”, afirma.

Este joven artesano tiene su sala de ventas en el Camino El Volcán de Pucón, ha participado en las dos últimas ExpoMundoRural realizadas en Santiago y realiza clases de tallado en el marco del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI) de INDAP y a grupos nacionales y extranjeros que se lo solicitan.

La ceremonia de entrega de los galardones se realizó en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) de Santiago y contó con la asistencia del ministro de Cultura, Ernesto Ottone; del director nacional de INDAP, Octavio Sotomayor, y de la directora del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago -que alberga e itinera las 111 piezas que han obtenido este sello en sus nueve versiones-, Nury González, además de representantes del mundo académico y de las artes.

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